El dilema para una salud consciente

Hoy en día nos encontramos en un debate sobre volver a el conocimiento alternativo ancestral que se hace utilizado desde tiempos remotos o continuar con el sistema científico de medicina que ha logrado tener un respaldo científico. Hay mucha controversia sobre cuál es la mejor opción, sin embargo, es vital conocer los dos lados de cada una de estas para así crear un criterio propio para este dilema.

 

Los dos lados de la moneda...

La medicina convencional se le llama así por ser reconocida, principalmente por los países occidentales, como la forma oficial en la que trabaja el sistema de salud y la forma más común por la sociedad para curar enfermedades. A diferencia, la medicina alternativa se complementa de tradiciones, creencias y conocimientos hereditarios desde años atrás, con el respaldo de años de evidencia, siendo esta la forma más antigua para curar molestias y enfermedades, entre los ejemplos de este tipo de medicina se encuentra la acupuntura, hierbas, esencias o imanes. Algo sumamente interesante de la medicina ancestral es que no se queda simplemente en lo tangible, se enfoca en hacer una sinergia entre el cuerpo, mente y alma. También, muchas veces este tipo de medicina alternativa no se utiliza solamente cuando alguien está enfermo, también es utilizada para tener un estilo de vida saludable como podría ser con el yoga, meditación o el uso de aceites esenciales.

 

A pesar de parecer formas muy diferentes, la forma en la medicina convencional avalan sus resultados solamente mediante una evidencia científica, en cambio, la medicinal alternativa basados en evidencia de los resultados, a pesar de que esa evidencia no tenga los indices más estrictos de eficacia. Por lo tanto, el debate entre estas dos opciones comienza con el nacimiento de la medicina moderna, en donde cada lado se ha complementado de diferentes argumentos que nos hacen dudar sobre cuál es la elección correcta para nuestra salud.

 

Por un lado, la fama que se ha creado los últimos años sobre la mafia que hay dentro de toda la industria farmacéutica, o sea la medicina moderna. Según datos de organizaciones como Rebelión, esta industria es uno de los mercados más monopolizados y que mueven alrededor de 200,000 millones de dólares al año, superando las ganancias de la venta de armas. Lo cual nos hace darnos cuenta de el gran negocio que hay detrás de los medicamentos, poniendo en cuestión cual es la verdadera motivación de la medicina moderna, si solamente hay un interés económico detrás para engañar al consumidor y ellos

puedan seguir llenando sus bolsillos de riqueza o realmente quieren encontrar la cura a las enfermedades para tener una sociedad con salud y bienestar.

Del mismo modo, entre los argumentos también se habla de cómo un estilo de vida basado en consumir tantos medicamentos muchas veces crea un tipo de adicción hacia los consumidores, porque no olvidemos que las medicinas son drogas, en donde se puede crear una dependencia de estos medicamentos. Esto viene encaminado de como hay un circulo vicioso de los medicamentos, en donde se toma un tipo de medicamento A para aliviar una enfermedad pero luego se necesita tomar otro medicamento B por los efectos del medicamento A, generando un circulo de dependencia que no tiene fin.

Pero, también está el otro lado de la medicina alternativa que para muchos médicos y farmacéuticos comienza con la escasez de investigaciones sobre su uso, por lo tanto, no se sabe exactamente si realmente curan la enfermedad o si es un efecto placebo, siendo este el efecto de creer profundamente que un medicamento está funcionando eficazmente pero realmente este medicamento no tiene sustancias curativas y el paciente está controlando todo mentalmente, porque recordemos que la mente es muy fuerte.

También, otro argumento que ha perjudicado la credibilidad de la medicina alterna son las frecuente aparición de intoxicaciones provocadas por las cantidades incorrectas o indicaciones erróneas al momento de utilizarse, causando desconfianza en los consumidores.

 

 La clave está en escuchar.

Al conocer las advertencias de las diferentes formas de curar las enfermedades ahora lo importante es la toma de posición, en donde ya se conoce los dos lados de la moneda y posiblemente se haya tomado un lado, pero lo importante es siempre tener en cuenta que todo con medida. Siempre estar atento y escuchar a nuestro cuerpo es la clave para saber qué es lo que nos hace bien y que es lo que no, sin tomar lados confiando ciegamente en uno u otro método.

Nuestro cuerpo es sabio, él ha sabido recuperarse de heridas físicas y emocionales para volver a fortalecerse por sí mismo, ese es el gran milagro de la naturaleza humana. Por lo tanto, antes de tomar decisiones sobre qué es lo mejor para nuestro cuerpo, primero hay que escucharlo. Después de escucharlo, investigar que es mejor para nosotros dependiente del malestar si un método alternativo o un medicamento hecho de medicina moderna. Pero sobretodo, durante la investigación no solo dejarla en manos lo que facilita el internet, consultar con expertos es primordial para la elección de cualquier alternativa.

 

 Un buen match

La medicina tradicional y la moderna pueden beneficiarse mutuamente pese a sus diferencias, creando una buena aportación mutuamente. A pesar de tener una relación difícil, en donde se han contraargumentando la una a la otra, admitir que pueden ser métodos complementarios puede solucionar el dilema, siempre comentándole a un experto. Lo importante es la tranquilidad de cada persona, en donde su cuerpo vaya primero.

Por último, el respeto mutuo entre este gran debate es fundamental para llegar a un acuerdo con un diálogo intercultural, donde se tomen en cuenta los dos pensamientos y nos encaminemos colectivamente a un progreso de la salud y calidad de vida de la sociedad.

 

Carolina Quevedo M.